Batipa: Una experiencia de crecimiento económico para el desarrollo sostenible

Batipa: Una experiencia de crecimiento económico para el desarrollo sostenible

Luis Ríos Espinosa

 

Cuando hablamos de reforestación, me viene a la memoria el proyecto ejecutado en la comunidad de La Yeguada, de la Provincia de Veraguas. Allí se dio un hecho muy importante relacionado con la captura del agua y su relación con la masa boscosa que fue establecida en el lugar.

En el año 1967 asistí acompañado de familiares de mi esposa a la inauguración de la hidroeléctrica de La Yeguada, construida bajo la administración del Presidente Marco Aurelio Robles. Hubo una asistencia masiva, pero la opinión de muchos no fue del todo agradable. El lugar, con una topografía quebrada, carecía de vegetación, hacía un calor sofocante, y había mucho polvo por el tráfico de los vehículos en la carretera de piedra y tierra, todo lo cual contrastaba con la importancia de esta hidroeléctrica para el programa de electrificación del interior del país.

Algo tuvo que ver esa primera impresión con el hecho de que la hidroeléctrica solo trabajara un año, porque se vació la laguna y no hubo lluvia para volver a llenarla. Ante esto, el gobierno tomo inmediatamente la medida de reforestar la cuenca de dicha laguna, y bajo la dirección de Rubén Darío Carles, Ministro de Agricultura, Comercio e Industrias, se firmó la orden de proceder para llevar a cabo dicho programa de reforestación.

Los resultados de este proyecto han sido extraordinarios. A quienes no hayan tenido la oportunidad de visitarlo les recomiendo que lo hagan: se puede constatar el cambio del clima, varios grados de temperatura agradable por debajo del ambiente calcinante del día de la inauguración. En el bosque se ha desarrollado una vegetación debajo de los árboles de pino caribe, que fue la especie recomendada por los expertos en la materia. La semilla es viable y por lo tanto se ha establecido una plantación sostenible; la vida silvestre se ha recuperado, el lugar se ha convertido en un sitio para el ecoturismo y – lo más importante – la hidroeléctrica ha visto asegurado su suministro de agua.

Esta experiencia confirma la importancia de los bosques para la captación del agua.

Nuestro Panamá es un país privilegiado por su posición geográfica, donde los vientos alisios fluyen del Noreste al Sureste en la mañana y después del mediodía lo hacen del Sureste al Noreste. Los dos grandes Océano Pacífico y Atlántico, al Sur y al Norte del Istmo, son la fuente de agua de nuestro país, y proporcionan agua en gran abundancia a nuestra tierra. La clave para tener acceso a esa riqueza es la presencia de los bosques que estimulan la condensación del vapor de agua que fluye desde los océanos. Dicha condensación forma las nubes, la neblina, el bajareque y la lluvia.

Los bosques sirven de esponja para la absorción de la lluvia en el suelo, para alimentar el manto freático o aguas subterráneas y también sirve para prevenir la erosión. Esto justificó la creación del Programa Nacional de Reforestación a comienzos de la década de 1990. Al amparo de la ley 24 de 1992, fue posible sembrar con árboles más de 75,000 hectáreas en 20 años. Hoy, el lanzamiento del programa gubernamental encaminado a reforestar un millón de hectáreas en 20 años atiende a la necesidad de recuperar la capacidad de captación de agua de las cuencas de nuestros ríos, para que el suministro de agua para el consumo humano, la agricultura, la generación de electricidad y la operación del Canal de Panamá sean sostenibles en el tiempo.

Batipa

Los incentivos fiscales que ofrecía la Ley 24 de 1992 motivó a nuestras empresas a desarrollar un proyecto de reforestación. Tras un proceso de búsqueda en diferentes provincias para seleccionar la finca más apropiada para este fin, se eligió una propiedad de dos mil hectáreas de tierra firme, rodeada de igual cantidad de manglares. Esta propiedad, ubicada al Sur de la provincia de Chiriquí, a 25 kilómetros de la ciudad del David, tiene la forma de una península que colinda al Norte con el cerro Gallina, al Sur con la Bahía de Muertos, al Este el estero de Horconcitos y al Oeste con el estero del río Chorcha.

Península de Batipa rodeada de Manglares

Península de Batipa rodeada de Manglares

La condición de venta estipulaba que se tenía que comprar toda la finca, incluyendo el ganado existente en la misma. Esto nos obligó a planificar inicialmente tres proyectos: el principal, y la razón de la compra, el proyecto de reforestación de 1,000 hectáreas de la especie maderable teca; un proyecto ganadero de 400 hectáreas, y la creación de una Reserva de Vida Silvestre de 600 hectáreas.

El proyecto de reforestación

El proyecto de reforestación fue establecido en el área de circunvalación del cerro de Batipa, hasta la cota de 200 metros sobre el nivel del mar. A partir de esa cota se constituyó una reserva de vida silvestre que se conecta a los manglares mediante una red de corredores biológicos que permiten la libre movilidad de la vida silvestre entre ambos bosques.

El primer trabajo consistió en establecer los viveros a partir de semillas obtenidas, con el permiso de don Victor Méndez en su finca con árboles de teca de 40-50 años de edad, en la cual fueron seleccionados los árboles con la mejor conformación.

A partir de esto, fue establecido un plan de siembra de unas 100 hectáreas por año, hasta completar el proyecto en 2008, incluyendo la construcción de caminos para la delimitación y manejo de las plantaciones, el deslinde de las mismas respecto a la reserva de vida silvestre, y la protección en caso de fuego. Los resultados pueden apreciarse en las siguientes imágenes:

Siembra 8 mesesPlantación 15 años

                           Siembra 8 meses                                  Plantación 15 años

A la fecha han sido más de 75,000 hestáreas en todo el país. La importancia de este esfuerzo, conducido en una importante medida por la Asociación de Reforestadores de Panamá – ANARAP no debe medirse sólo en su dimensión cuantitativa. En lo cualititativo, significa que los panameños no son deforestadores por naturaleza, sino por cultura, y saben cambiar su relación con los bosques cuando entienden la importancia de lo que puede ganar con una conducta distinta.

Un ejemplo de la importancia de ese cambio está en el hecho de que esté previsto que Panamá exporte en el año 2017; 8,000 contenedores de madera de teca. El proyecto Batipa, que empezó a exportar madera de corta final en 2015, aportó entonces 110 contenedores; 150 en 2016, 180 en 2017 según nuestras proyecciones. Y esas cantidades pueden aumentar sin que se deteriore todavía más la cobertura forestal del país, que tanto ha sufrido.

En Batipa, por ejemplo, cada parcela cosechada se siembra nuevamente. En este momento estamos adquiriendo plantones (clones) para medir las ventajas de esta modalidad. También tenemos varias parcelas que estamos evaluando vía manejo de rebrote para medir igualmente las ventajas y desventajas de cada modalidad. Batipa dispone de parcelas de medición para llevar un monitoreo del crecimiento y el comportamiento de la plantación durante todo el periodo de crecimiento.

El proyecto ganadero

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Como ya se dijo, la compra de la finca incluyó un hato ganadero de 500 cabezas de raza cebuina. Esto demandó realizar varias adecuaciones en la finca. La península de Batipa, por ejemplo, carece de fuentes de agua permanente, sobre todo en la época de verano. Para encarar este problema fueron construidos siete embalses para la captura de agua a lo largo de toda la propiedad asignada al proyecto ganadero. Además, fue construido sobre el cerro Gallina un tanque de 50,000 galones para almacenamiento y distribución, tomando agua del río Chorcha.

Esta última solución, sin embargo, tiene el inconveniente de que el río recibe marea y durante la estación seca la calidad del agua no es la más adecuada para el consumo del ganado.

Ante esta situación, en 2015 fue diseñada y construida una nueva instalación que permite aprovechar un ojo de agua de excelente calidad y – utilizando energía solar – elevar el agua a un tanque de 5,000 galones, para cubrir toda los 9 kilómetros de extensión de la finca, donde cada división tiene su abastecimiento asegurado.

El proyecto ganadero requirió también planificar el abastecimiento de alimento para la temporada seca, cuando el crecimiento de las pasturas se detiene pues no se dispone de agua para la irrigación por las razones indicadas. Con ese fin, fueron establecidas varias parcelas de maíz para cosecharlo y almacenarlo en silos y además se adquiere por compra una cantidad de heno.

Por otra parte, no está dedicado a la actividad normal de producción de carne o leche, sino al mejoramiento genético de la ganadería panameña de carne y leche, sobre todo para la producción en tierra bajas, en las que el clima constituye el mayor reto. De este modo, contamos con las razas senepol, brangus rojo, gyr lechero, girolando y la senehol, que es la mezcla de senepol con Holstein.

Todo se maneja con programas de inseminación artificial, transferencia de embriones in vitro producidos por Cigra S.A., una empresa del grupo que, con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, montó un laboratorio que brinda servicios tanto a la ganadera Batipa como a diez ganaderos externos. El laboratorio puede dar servicios para todas las razas de ganado – y no solo las mencionadas arriba -, y a todo el territorio nacional y la vecina Costa Rica.

El Corredor Biológico Altitudinal de Gualaca y la Reserva de Vida Silvestre de Batipa

El corredor biológico altitudinal de Gualaca se inicia en las áreas marinas e insulares del golfo de Chiriquí, pasa por Batipa a la gran meseta de Chorcha e incorpora toda la cuenca hidrológica del río Gualaca, para interconectarse con la reserva hidrológica de Fortuna. En ese marco, la Reserva de Vida Silvestre de Batipa con toda la red de corredores ocupa una superficie de 600 hectáreas. La Reserva, fue de las primeras en ser integrada a la Red Nacional de Reservas Privadas.

La vida silvestre también debe ser atendida en sus necesidades de acceso al agua. Durante el Evento de El Niño de 1997 se registraron muchas muertes por deshidratación de la fauna menor, lo cual nos llevó a construir embalses dentro de la reserva. El primero se hizo en el 1996; el segundo en el 2010 y el tercero en el 2013. Un cuarto embalse está programado para 2017. De esta manera garantizamos tanto la supervivencia de la vida silvestre en la parte alta de la reserva, como el suministro de agua en caso de fuego.

Como un hecho de interés, cabe mencionar que en todos los embalses hemos encontrado la presencia de lagartos, lo que nos lleva a preguntarnos cómo puede ascender esa especie a la altura de 250 metros y más. Esto en realidad hace parte de la gran riqueza de fauna y flora presente en Batipa. La Sociedad Audubon de Panamá, por ejemplo, ha contabilizado allí 182 especies de aves; una en particular, la cotinga piqui-amarilla, le da la categoría de importancia mundial, porque es residente en ese sitio.

La Comarca Ngäbe-Buglé

La Comarca Ngäbe-Buglé forma parte de la Región Occidental de Panamá. Su amplio territorio ofrece atractivas posibilidades para que los habitante de la Comarca desarrollen cultivos comerciales con plantas como el café y el cacao, frutales varios y, por supuesto, forestales tanto de madera fina como la teca y especies de crecimiento rápido como la melina arbórea para la tala en 8-10 años. Esto, por ejemplo, permitiría su proceso a corto plazo para la producción de tarimas para todas las exportaciones de banano, piña y otras frutas.

Estas y otras oportunidades serán analizadas y ejecutadas por la población Ngäbe – Buglé, con el apoyo del Centro de Competitividad de la Región Occidental, del cual forma parte la Comarca. CeComRO, en efecto, puede ser el ente facilitador para la elaboración de los planes de negocio y la orientación hacia las posibles fuentes de financiamiento y capacitación técnica.

 

Los Cabimos

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La rica biodiversidad de Batipa, y su posición estratégica con respecto al Corredor Biológico Altitudinal, antes mencionados, han llevado a que – en asociación con la Universidad Tecnológica Oteima -, se albergue allí una instalación para estudios de campo en ecología tropical, de proporciones todavía modestas, pero de un gran potencial de desarrollo futuro. Desde allí, por ejemplo, se han realizado actividades de rehabilitación de primates y se lleva a cabo un estudio para evaluar la presencia de la fauna que se mueve en los corredores biológicos y dentro de las plantaciones de teca, para corroborar la amplitud de sus desplazamientos. De ese estudio provienen imágenes como las siguientes, captadas con cámaras de movimiento con lentes infrarrojos:

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Estas actividades han sido llevadas a cabo a lo largo de dos años por jóvenes voluntarios de diferentes países del mundo, que en número de 250 han venido a capacitarse o a fortalecer sus conocimientos en biología, manejo de animales y ambiente.

Esta experiencia ha contribuido a generar otros procesos de colaboración con universidades del exterior, como Iowa State University en el campo de la agricultura sostenible en el trópico, y del Worcester Polytechnical Institute en la evaluación de formas innovadoras de voluntariado internacional para el desarrollo sostenible. Hoy, con el apoyo de la Fundación Ciudad del Saber y de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, se adelantan gestiones para crear un Centro Batipa para la Investigación, la Formación, la Innovación y el Emprendimiento que brinde los servicios de gestión del conocimiento que demanda la estrategia de desarrollo promovida por CeComRO.

Lo dicho demuestra que la Región Occidental presenta múltiples oportunidades para ejecutar proyectos productivos en campo tan diversos como la reforestación, el turismo ecológico, la ganadería, la conservación y aprovechamiento de la biodiversidad y la gestión del agua, para mencionar apenas algunos ejemplos.

Cada uno de los logros que hemos ido obteniendo en estos campos crea nuevos retos y oportunidades para el desarrollo de la Región. Hemos incrementado la producción de teca, por ejemplo, y ahora resulta más evidente que nunca que se está exportando sin que se le añada valor alguno, y no estamos aprovechando los residuos de la tala de la madera exportada. Hemos mejorado la calidad genética del ganado; y ahora se hace más necesario extender esa experiencia a otras variedades y otras regiones del país. Hemos contribuido a la gestión de la biodiversidad, y con eso hemos descubierto la importancia de preservar y mejorar las conexiones entre las reservas de vida silvestre en torno a Batipa. La lista sería mucho más larga, pero de lo que se trata es de que la solución de todo problema generar problemas nuevos y más complejos, y ese es un excelente indicador de progreso en el camino hacia un crecimiento económico que contribuya al desarrollo sostenible que nuestro país necesita.

 

 

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